Mierda, se iban a ir, sin mí. Tenía que pensar rápido...¿Qué hago? Sin darle muchas más vueltas agarre un hacha con la mano izquierda, y junto con la espada, empecé a abrirme paso entre los gules mientras iban saltando cachos de piel y vísceras por todos lados.
Cuando pude hacerme un hueco en los restos de lo que era el escaparate, salté por encima de los restos de zombis para poder avanzar. De repente miré hacia donde debería estar el coche.
Mierda, se habían ido... bueno, estaban en ello, aún podía verlo. Había muchos gules acercándose en pelotones, o salía de aquí cagando leches o me devoraban. Divisé un callejón a escasos metros y me adentré en él. Justo cuando estaba entrando vi a una persona que salía por el final del callejón... bueno, sinceramente, no sabía si persona o gul, pero me pareció ver que era un chico todavía humano, de más o menos mi edad que salía corriendo de allí.
Ahora mismo estaba solo, así que, decidí que lo mejor que podía hacer era seguir a ese chaval, ya que, en estos momentos, es mejor estar con más gente para poder ayudarse mutuamente.
-¡Eh!- le grité. Juraría que me había podido oír perfectamente, pero por lo visto no me escuchó.
Eché a correr tras de él para alcanzarle. Cuando llegué al final del callejón aparecieron enfrente dos gules. No tenía mucho tiempo, así que, decidí esquivarlos rápidamente.
Mierda, no estaba, no podía verle, a pesar de estar en una calle larga y sin apenas calles por las que desviarse.
Quizás se haya ido por el callejón más cercano que había, a la izquierda, ya que no creo que corriera tanto como para haberse metido en alguno otro sin yo verle a tiempo de ello. Corrí hacia el callejón y llegué justo a tiempo a divisarle como giraba hacia la derecha.
-¿Eh? Por ahí se va hacia... el supermercado... ¡Por la parte de atrás!- Ahora comprendía a donde iba: se dirigía al supermercado, a entrar por la parte trasera, probablemente para coger comida o algo que necesite, dentro de las circunstancias, dudo mucho que vaya a por papel higiénico... dudo...
Seguí corriendo hasta llegar casi a la entrada trasera del supermercado.
-¡Eh!¡Tú!- El chaval que se colaba por una de las rendijas de ventilación se dio la vuelta y me miró.
-¡¿Un gul que habla?!- dijo el chaval con cara de loco psicópata.
-¿Eeh? ¡No, no!
-...- se quedó pensativo mirándome.
-Tranq
-Vale, no eres un zombi- dijo finalmente.- menos mal, por que te pensaba arrancar la cabeza a patadas.
-... Yo...yo.. encantado de conocerte también... supongo...-No es que tuviera cara de loco, es que, ¡ESTABA LOCO!
-Bueno, ¿que quieres?¿no serás un testigo de Jehová de los huevos?¿O un puto vendedor de cerillas?
-Eh...no.- Eso digo yo... ¿para que le seguí?- Em, pues... que... a ver, dadas las circunstancias, em, yo creo, que es mejor ir acompañado...
-Vale, pero mariconadas las justas, andando.-Dijo mientras se metía de nuevo en el conducto.
Miré alrededor para ver si venían gules, y tras comprobar que todo estaba en clama, me metí con él. Anduvimos por los conductos poco rato, en la segunda salida posible bajamos. Yo todavía llevaba una linterna, la espada, y el hacha, que se la dejé a él, por lo tanto estábamos bien previstos para entrar.
-Bajemos por aquí.-le dije iluminando el interior con la linterna.
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