viernes, 10 de septiembre de 2010

Capítulo 1A- Contacto

Cuando recobré el sentido por primera vez, estaba entre una multitud, tirado en el suelo.
Recuerdo que un chico que llevaba una camiseta roja me pisó y calló a mi lado, después de eso, nada hasta ahora, estoy en casa, me acabo de despertar con un dolor de cabeza de dos pares y con una sola zapatilla.
Creo que estoy solo, me intento levantar del sofá cuando...
-¡Guluguluguluguluguluguluguluuuuu!- Mike, mi compañero de piso aparece gritando por la puerta. Son cosas que suele hacer, bueno, que solemos hacer, estamos un poco locos...
- ¿Donde has estado? - Le pregunto, con tono inocente.
- He ido a pedirle azúcar a la vecina y luego...
- ¿A que vecina? - Le interrumpo
- Pues... a nuestra queridísima vecina buenorra del 3º- Los dos nos reímos - Joder, menos mal que es tan tonta que ni se pregunta por que bajamos desde el 5º para pedirle azúcar... ¿Te ha dejado entrar?
- Bueno, me ha dicho que se encontraba mal, hemos hablado un rato y se ha olvidado del azúcar
- En fin, otra vez será, ¿Algún plan para hoy?
- Pues... si y no.
- ¿Cómo que si y no?
- En principio, como sabes, íbamos a ir a la piscina con unas “amigas”, pero... tienes hora en el medico - Me lo ha dicho tan rápido que apenas me he enterado.
- Si, tus amiguitas del polideportivo, jajaja... espera, ¿hora en el médico? ¿Has pedido cita?
- Si, no quise decirte nada para no preocuparte, pero ayer, te diste un guarrazo muy feo en el concierto, y encima un subnormal te pisó la cabeza.
- Joder, ya decía yo... oyes, ¿Sabes donde está mi otra zapatilla?
- Pero si tienes las dos puestas...
- Mmmm... Juraría que me faltaba una
- Estas peor de lo que pensaba, por lo visto el pobre chaval te pisó la cabeza demasiado fuerte jajaja
- Cojo lo primero que tengo a mano y se lo tiro
- Eh, eh, tranquilito, que te quito la tontería de un guantazo - Me dice bromeando
- ¿Tú? Mira chaval, si pongo yo la mesa todos los días es porque tengo miedo de que se te escape el mantel y te aplaste jajaja
- Bueno, que ya son las 9, dúchate si quieres y bájate al súper a comprar patatas, ¡que no quedan!

- Bueno vale, pero los platos los friegas tú. - Me levanté del sofá como pude y me estiré. Cuando me metí en la ducha me entró el sueño otra vez y casi me caigo. Me sequé y vestí, me bebí una coca-cola y le dije a Mike que me iba.
-¿Las 9:30? -Pensé para mis adentros- Juraría haber estado más de una hora en la ducha - Cerré la puerta con cuidado para que el vecino de enfrente, que casualmente era el casero, no supiese que estábamos vivos. Cuando estaba por el 3º me pareció escuchar llorar a Sara, la del azúcar. Ya abajo, justo al salir del portal, casi me atropella un chaval que iba en bici, me cabreó bastante, pero no le dije nada. Como siempre, fui contando los pasos que daba hasta el súper, manías. Izquierda, derecha, todo recto y a por las patatas, marcha atrás y a pagar.
- Será cabrón, ¿No tienes suficiente con intentar atropellarme? - Murmuré, pues el chico de la bici estaba delante y parecía llevar suficientes cosas como para tenerme media hora esperando. Cuando conseguí pagar me fui pitando para casa, seguro que Mike estaría de mal humor.
- He tardado demasiado - Es como si fuésemos un matrimonio, cosa que hace uno le jode al otro.
Subo corriendo las escaleras y cuando llego al 5º, sorpresa, sorpresa, el cabrón del casero me esta esperando, he debido de hacer mucho ruido.
-Esta mañana me habéis despertado con la ducha.
-¿Y?- Le contesto, mientras intento respirar con normalidad.
-Que si volvéis a hacer ruido os la cargáis, ¿Entendido? Un solo ruido, una sola nota de esa música endemoniada vuestra y os echo. - Cada vez que pronuncia la S me llena la cara de babas
-Entendido- Nada más se da la vuelta abro la puesta.
- Chu...pamela...- Le suelto mientras intento disimular que lo que he hecho ha sido toser y cierro la puerta.
-¡El muy cabrón! ¡Será hijo de p... arrrgggg! ¡No aguanto más, este tío se va a cagar!
-¿Qué Pasa? - Me pregunta Mike. Con el todo jaleo se le habrá pasado el hasta el cabreo.
-Pues lo de siempre, el gilipollas de enfrente. No se ha comido las patatas por poco. - Digo, mientras le doy la bolsa a Mike.
-Acuérdate de que tienes cita con el médico a las 12:30- Me dice, mientras prepara algo en la cocina y ve la tele. - Madre mía, de verdad, como esta la gente...-
-¿Qué pasa?- Me pica la curiosidad y me acerco al la cocina para ver con el la tele.
-Mira.


La locutora de las noticias decía que han matado a tres personas y después las han decapitado.
-Joder- Estaba acostumbrado a escuchar sobre asesinatos, pero, ¿Decapitaciones? ¿Aquí en España? - Tío, esas cosas las hacen en México, ¿Has visto que también los meten en cubos de ácido?
-Anda cállate que estoy haciendo la comida y se me va a quitar el hambre.
-Pero si no son ni las 11:00, ¿Qué haces cocinando a estas horas?
- Y yo que se, me apetecía.
-¿Te hace falta que baje a comprar algo más?
- No. Por cierto, ¿Te acuerdas de Marcos? El del cole, me lo he encontrado esta mañana, por lo visto se han mudado hasta aquí.
- ¿Ah, si? Joder, me llevaba genial con ese tío, haberle dicho algo de quedar para salir esta noche o cenar por ahí. - Me alegré de saberlo, fue uno de mis mejores amigos.
- Si, se lo dije, pero tiene planes, esta noche va la fiesta de unos amigos, van a hacer una hoguera, y a dar un conciertillo.
- Bueno, da igual, otro día será, total, no es el fin del mundo. - Dije haciendo una mueca. -¿Has terminado ya?
-Casi, ¿Por?
- Por saber si me necesitas antes de que me tire en el sofá - Dije, a la vez que me tiraba en plancha y me acomodaba un cogín.
-Pues...
-No jodas... ¡Que ya me he tumbado!
-Pues necesito pimienta para las patatas- Dijo a la vez que se reía.
-Pues ve tu a por ella- Bostecé
- ¿A qué te quedas sin comer?
-¿Es una amenaza?
-Si
-Pues nada, ahora vengo...
Me levanté a regañadientes y abrí la puerta despacio, antes de salir me aseguré que el casero no me estuviese esperando, no se le veía por ningún lado. Bajé las escaleras tranquilamente con las manos en los bolsillos y cuando estaba ya en la calle me di cuenta de que no llevaba dinero. Volví dentro y pensé que podía pasarme por el 3º a pedirle pimienta a nuestra querida vecina. Por alguna razón solo me acordaba de ella cuando el azúcar entraba en escena. Subiendo por el 2º escuché un grito y un golpe muy fuerte, venía del 3º. Subí corriendo los pocos escalones que me quedaban hasta llegar al rellano de Sara. La puerta estaba abierta de par en par, pero todo parecía tranquilo. Las cortinas le daban un toque terrorífico a la estancia, se balanceaban sin cesar por el viento. Entre despacio.
-¿Sara? Vengo a por pimien...- Seré tonto- ¿Estás bien?
Oí un gemido en el dormitorio, pero me pase primero por la cocina a por un cuchillo, nunca se sabe.
-¿Sara? ¿Estas sola?
Me deslicé por el pasillo hasta el dormitorio principal, sabía donde estaba, por que digamos que ya había estado allí... pidiendo azúcar.
-!Yeah, I been in debt from conception!- De repente me sonó el móvil, miré rápidamente la pantalla, era Mike, le colgué. Levante la cabeza para seguir buscando y vi una forma oscura a pocos metros de mí
-¿Sara? ¿Pasa algo? La puerta estaba abierta, he oído un grito y creía que... - No me dejó terminar la frase, se abalanzó sobre mi rápidamente, me empujó y me tiró al suelo, tenía una fuerza descomunal. Estaba encima de mí y aunque no podía verla bien, supe que la pasaba algo, algo raro.
- ¡Sara, qué haces! Quita, ¡Quita! - No estaba seguro de lo que la pasaba, así que intenté apartarla sin hacerle daño. Pude levantarme y empujarla a un lado.
- ¿!Pero que cojones!? ¿Estas loca? - De nuevo corrió hacia mí, pero salí de la habitación y cerré la puerta justo a tiempo. Ella la golpeaba y gritaba, parecía estar poseída. Yo estaba asustado, no sabía que hacer y estaba apunto de echarme a llorar. Me quedé quieto y, pese a los golpes y los gritos conseguí calmarme justo a tiempo para reaccionar y salir corriendo, tiré el cuchillo y subí las escaleras lo más rápido que pude.
-!I pay for the rest of your life! - Mi móvil volvió a sonar, lo saqué del bolsillo para contestar pero se me calló por el hueco de la escalera, pensé qué sería mejor buscarlo después, tenía que contarle a Mike lo que había pasado, me aparté de la barandilla y subí el último piso, saqué las llaves, y ahí estaba el casero, otra vez, apoyado en el marco de su puerta cabizbajo.
- Mira gordo de mierda, ya te he dicho que haremos el ruido que nos de la gana, ¿Vale? - Parecía que no me había oído así que le volví a gritar - ¡Eh!, que te estoy hablando.
Levanto la cabeza y lo vi, los mismos ojos, la misma cara pálida. Alzó los brazos en mi dirección, me quedé paralizado y se me escurrieron las llaves de entre las manos... No sabía que hacer y cada vez estaba más cerca...

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