martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 2 - Noche Sangrienta [Reeditado]

La película era muy sangrienta, como era de esperar, en la pantalla se veía como una chica corría por un bosque con niebla, mientras era perseguida por un zombie lleno de sangre, al que le faltaban cachos de carne, y que dudo que anduviera más rápido que mi abuela hacia atrás. A pesar de esto, yo no sé por qué, el zombie acaba atrapando a la chica y devorándola, mientras chillaba agonizante, -típico- pensé. Cuando acabó la primera peli algunos salieron a tomar el aire, otros comentaban:"¿Has visto como le salían las tripas al zombie ese?" o cosas por el estilo, mientras Eddie preparaba la próxima peli. Cuando todos volvimos dentro, Eddie pulsó el play, y comenzó la peli. No pasaron ni 5 minutos, y tuvimos el primer susto, aunque no fue precisamente por parte de la peli. David apareció por la puerta gritando para asustarnos, y con dos botellas de Whisky en la mano. David era el típico flipado del pueblo, que siempre estaba ahí para fastidiarlo todo y claramente, él no estaba invitado.

-Dijimos que nada de alcohol.-le advertí a David.

-Y a ti nadie te ha invitado.-dijo Álvaro furioso levantándose del asiento.

-Tranquilo-le susurré por lo bajo mientras le empujaba del pecho para que se volviera a sentar.

-Hey, hey, tranquilos, tranquilos, solo vengo a animar la fiesta.-intentó hacer creer.

-Anda, siéntate y no molestes.- dije volviendo la vista a la tele de nuevo.
Él asintió dejó las botellas en el suelo, con pintas de que en un momento u otro de la noche las iba a coger, y se sentó al lado de Clara, una chica de esas que es maja, guapa y a la que todo el mundo quiere llevársela a la cama, pero la verdad, no era mi tipo, era demasiado... "perfecta" para mí.


A los treinta minutos de la peli, David le dijo algo a Clara al oído, ésta se rió, y asintió.
Acto seguido los dos se levantaron y salieron por la puerta, no antes de que David alargara su brazo y cogiera una de las botellas de Whiskey que trajo. A mi en un principio me dio igual, mientras no molestara, y al resto de la gente también pareció darles igual, incluso alguno ni se enteró.
La peli estaba a punto de acabar cuando oímos gritos fuera. Todos nos apresuramos a levantarnos y a salir a fuera rápidamente.
De repente, cuando la luz de la hoguera pudo iluminarla, apareció Clara. Estaba pálida, manchada de sangre e iba llorando. No me había parecido que tuviera ninguna herida, no por lo menos ninguna que la pudiera haber llenado de toda esa sangre. Estábamos todos muy confusos.

-¡Socorro!- gritaba mientras corría hacia nosotros llorando- ¡David, David!

-Tranquila, tranquila- la dijo Marta, que era su mejor amiga-respira, respira, ¿qué pasa?

-A David le a atacado un hombre, parecía un vagabundo, no le vi bien, intentó atacarnos. ¡Id a ayudarle, rápido!-inquirió entre lágrimas.

-Ja, ja, ja, ja - Álvaro comenzó a reír a carcajadas, acompañado de unas cuantas personas más incluido yo, ya que, nos parecía que esto solo era una broma pesada, de esas que siempre anda gastando David.-Si claro, era un zombie, que ha venido a comernos el cerebro a todos, y ahora está devorándole las tripas.- dijo Álvaro con tono sarcástico levantando los brazos.

-¡Imbécil!¡Va enserio, por favor, ayudadle!- suplico Clara.

La verdad es que de todas las personas que estábamos la mitad no sabían que pensar, y ahora, yo, incluido estaba dudando. La historia era poco creíble, pero puede que no fuera exactamente como la contó: a lo mejor un viejo vagabundo borracho que pasaba por ahí le atacó, o un vecino enfurecido por el ruido que causamos. Nadie sabía lo que pensar.

-¡Deprisa!-la chica no podía más, parecía a punto de desmayarse.

Ya nadie se lo tomaba en coña, ni si quiera Álvaro, que miraba pálido y con gesto preocupado a Clara.

-Está bien chicos,-dije en voz alta- vamos todos a ver que pasa. Dentro hay linternas, coged una cada dos. Vamos-ordené a todos.

Al principio, nadie sabía si iba en serio o qué, pero en cuanto cogí un palo de la hoguera a modo de antorcha, todo el mundo tuvo claro que iba enserio.

-Álvaro, coge las navajas y cuchillos que hay dentro y sígueme.- le dije a Álvaro.
El sólo asintió, e hizo lo ordenado.

Tras decidir los grupos y las zonas de búsqueda, nos pusimos en marcha, en mi grupo íbamos: Álvaro, Eddie, Charlie y yo.
Nos dirigimos por el mismo camino por el que vino Clara. De repente, todos nos quedamos petrificados. Había un hombre agachado comiéndole las tripas a David. No sabíamos que hacer. Todo era muy confuso, demasiado irreal como para creerlo, pero, era verdad.

-¡Eh!, ¡Tú!- le gritó Charlie.

En ese momento el hombre, o zombie o lo que fuera, se dio la vuelta. Estaba lleno de sangre, le salían trozos de carne de la boca y parecía como si se le hubieran intentado comer unos perros. El zombie gruño y se levanto con intención de atacarnos. Yo intenté que no se acercara lanzando una estocada con la antorcha que llevaba hacia él. Le impactó en el estómago, pero él no hizo señas de dolor ni de querer parar.
-¡Madre mía! ¡Es un zombie de verdad!-Exclamó Eddie.

-¡Hay que matarle!- gritó horrorizado Álvaro.

-¿Qué? ¡¿Y cómo hacemos eso?!- dijo asustado Eddie.

-Hay que darle en la cabeza,- dijo Álvaro-, como en las pelis.

Todos nos quedamos en blanco y no teníamos idea acerca de los métodos, pero, no había nada mejor, así que decidí empezar a hacer algo antes de que nos saltara al cuello. Le arreé un golpe muy fuerte en la cabeza con la antorcha, éste se calló al suelo, pero no parecía estar muerto. Intentó levantarse, pero rápidamente Álvaro le lanzó uno de sus cuchillos a la cabeza, quedando incrustado en su frente. El zombie no parecía que fuera a librarse de esa, así que nos acercamos todos a ver a David.
Eddie no pudo soportar todo aquello, estaba pálido, aunque no menos que cualquiera de nosotros, y comenzó a vomitar.

-Dios mío, ¿que hacemos ahora?-dijo Charlie.

-No sé, llevémoslo para la caseta, rápido-les dije a todos.

En esos momentos llegaron Alberto, Mario, Fernando y Laura. Todos se quedaron horrorizados, sin palabras, más pálidos que el marfil.

-¡Rápido ayudadnos!- les ordenó Álvaro mientras desincrustaba el cuchillo de la cabeza del cadáver.

Cuando pudieron reaccionar nos ayudaron a levantar a David, o lo que quedaba de él, y a llevarlo hasta la caseta.

Todo el mundo se quedó de piedra sin saber qué hacer. Tendimos a David en el suelo, que aún parecía intentar respirar, a pesar de que la sangre llenaba sus pulmones.

-¡Llamad a una ambulancia!- exclamó Marta.

-Un momento, si lo que le atacó era un zombie, entonces él...-no pudo terminar la frase Álvaro.

-¡No digas estupideces!- le chilló soltando lágrimas Clara.- ¡Eso solo pasa en las pelis imbécil!

Todo se quedo en el silencio que nos ofrecía la noche, a pesar de los llantos que se oían, y de el sonido de los pulmones de David intentando expulsar la sangre.
Decidimos pasarlo a dentro y intentar tapar la hemorragia, que era una cosa estúpida, el chico iba a morir, eso estaba claro. Apenas pasaron 3 minutos y el cuerpo de David yacía en el suelo de la cabaña, empapado en sangre. La gente lloraba, estaba muy asustada, y no sabía qué hacer.
Por una parte, a mi me alegraba lo del chaval, la verdad es que era un estúpido, pero en el fondo me daba pena y tenía miedo como el que más, sobretodo, por qué pasaría ahora.

De repente David abrió los ojos y Clara se acercó a él llorando.

-¡David, estás bien!

Según terminó la frase este se abalanzó sobre el frágil y suave cuello de la chica, desgarrándolo por completo y dejando brotar la sangre. Todos chillamos y nos asustamos. Alberto intento separar al zombie de ella, pero éste, le mordió en el brazo haciéndole gritar.
-¡Deprisa, ayudadles!-gritó Marta.

-¡¡Jeremmy, pásame la botella de Whisky!!- me gritó Álvaro.

Si, ese era mi nombre, a mis padres les dio por ponerme un nombre americano. No es que me guste en especial, pero bueno.

Cogí la botella y se la lancé a Álvaro, que acto seguido la estampó contra la cabeza del zombie haciéndolo volver a caer al suelo; aunque eso apenas tuvo efecto en él. Eddie se acercó con el palo de una escoba, y atravesó el cráneo del muerto viviente a través de la cuenca del ojo con su increíble fuerza. A los que estaban más cerca les salpicaron los sesos y comenzaron la mayoría a vomitar. Juan se desmayó.
Charlie y yo salimos de la cabaña para evitar ver todo aquello, cuando oímos que se acercó alguien.
Las llamas de la hoguera dejaron al descubierto a otro ser de aquellos. Rápidamente Charlie cogió su guitarra, que estaba apoyada en la pared y le golpeó al zombie en la cabeza, destrozándose ambos.

-¡Corred, salid de aquí!-les dije a todos los que estaban dentro.

Me fijé que la pobre Clara, estaba a punto de morir ahogada en su propia sangre, allí, sin saber que pasaba, perdida en las afueras.

Eddie y Álvaro salieron de la caseta armados con un bastón y cuchillos, respectivamente. Álvaro desde pequeño le habían encantado todo tipo de artes marciales y cosas por el estilo, y siempre había ido a clases, de ahí su destreza para utilizar cuchillos como armas arrojadizas y demás. Nosotros le tomábamos de friki, pero eso parece ser que le iba a salvar el culo.
Yo cogí otro palo de la hoguera, que solo estaba ardiendo la punta y era resistente. Charlie hizo lo mismo.

Los tres corrimos hacia la salida iluminándonos con las antorchas y con una linterna que llevaba Álvaro. Saltamos la valla y nos dirigimos hacia la casa de Álvaro, que era la más cercana y de repente se nos cruzó otro zombie.
Eddie se adelanto y le arreó un bastonazo en la cabeza haciéndolo caer, tras esto, repitió lo mismo que le hizo al cráneo de David.

-¡Tíos, les hemos dejado solos!¡Y ellos no van a saber salir como nosotros!-nos acusó Charlie.

Tenía razón, pero ahora teníamos que sobrevivir nosotros.

Seguimos corriendo hacia la casa de Álvaro, la puerta de la entrada al patio estaba cerrada, pero la de la casa no. Me adelante esperando lo peor y salté la puerta, la abrí para que pasaran los demás, cuando apareció la hermana de Álvaro ensangrentada y con mordeduras. Era un zombie. No me podía imaginar lo mal que lo iba a estar pasando Álvaro, ya que, sus padres probablemente eran zombies. Salimos corriendo de la casa todos y yo me paré.

-¡Esperad!-les dije a todos.

La verdad es que la hermana de Álvaro nunca me calló bien, ni a mi, ni a ninguno de nosotros, así que según apareció le atravesé el ojo con el palo matándola.
Álvaro me miró con una cara un tanto extraña, que a la vez era de comprendimiento, dentro de las circunstancias, claro.

-¿Qué? Era un zombie.-le dije con tono de burla, a pesar de las circunstancias.

Alguno quiso medio reírse, aunque apenas lo consiguió.

-¡Oh no! ¡Mis padres!-dijo Eddie.-¡Vamos a mi casa!

Eddie vivía prácticamente al lado de Álvaro, y si los padres de él eran zombies, los de Eddie puede que también.
Corrimos hacia la casa de Eddie. Álvaro se quedó atrás y cerró la puerta de su casa, para evitar que saliera alguien más.
Álvaro siempre había sido una persona fría, pero en el fondo, era muy sensible. Las lágrimas brotaban de sus ojos. Estaba triste, pero aún más furioso. En esos momentos aparecieron dos zombies más de la casa de un vecino. Álvaro se acercó a ellos solo, con un cuchillo en cada mano. Al primero le clavó un cuchillo en la cabeza, así, matándolo, y al segundo le pegó una patada en el pecho, que le hizo caer violentamente contra el suelo, donde Álvaro decapitaría de una patada al zombie mientras gritaba de ira.

Todos nos quedamos quietos contemplando la escena.

-Vamos.-dijo Álvaro mientras pasaba al lado nuestro secándose las lágrimas y se dirigía a casa de Eddie.

Corrimos hacia la entrada, y cuando llegamos a la puerta de la casa, Eddie rompió a llorar. La puerta estaba abierta y el suelo lleno de sangre. Eddie entró en la casa llamando a sus padres, triste y enfurecido, entre lágrimas. Yo no pude evitar también soltar alguna lágrima… demasiada tristeza.
-¡Hijo!-se oyó desde una habitación

-¡Mamá!-gritó Eddie dirigiéndose hacia aquella habitación.

-¡Hijo mío! ¡Estás bien!-dijo su madre medio sollozando.

-Si mamá, ¿Y papá?-pregunto Eddie

-Estoy aquí hijo-dijo con una voz muy oscura.

-¿Estáis bien? Dejadme pasar-se preocupó Eddie

-No puedes Edgar...-le dijo su padre.

-¡¿Qué?! , ¡¿Por qué?!-quiso saber Eddie preocupado.

-Edgar, hijo... tu madre...-no terminó la frase.
Eddie se quedó pálido, su rostro mostraba un dolor inmenso. Todos nos quedamos en el sitio, sollozando.

-Edgar hijo mío, vete, por favor cuídate, ponte a salvo...-dijo su madre.

-¡No!¡Mamá por favor...!¡¡No!!-Agonizaba el pobre Eddie.

-Edgar,-dijo su padre con voz oscura y tranquilizadora- yo me quedaré con tu madre hasta el final, te queremos hijo. Vete por favor, y ten cuidado.-ahí se le quebró la voz y se notó como empezó a llorar.

-¡Papá!¡Mamá!...-Eddie estaba destrozado.

-Por favor hijo, vete, no sufras por nosotros, te queremos.-dijo su madre llorando.

-¡Adiós mamá!¡Adiós papá!¡Os quiero!-les dijo Eddie a sus padres llorando.

-Por cierto, cuidado con el perro, creo...-dijo su padre advirtiéndonos.-..que le han mordido.
-Está bien papá. Te prometo que estarás orgulloso de mi, ya lo verás, pienso vengaros...-les aseguró Eddie.

-Coged todo lo que necesitéis, armas, comida...protegeros bien, y no dejéis que os cojan...-dijo su padre- por cierto, en el sótano guardo un viejo revólver, hay mucha munición, está en una caja metálica detrás de la estantería, es todo tuyo.- le dijo su padre.

-Vale, adiós, os quiero...-finalizó Eddie llorando.

-Nosotros también, hijo.-le dijo su madre.

Todos nos dirigimos hacia el sótano siguiendo a Eddie. Cuando fuimos a bajar las escaleras, se escuchó un gruñido detrás nuestra. Era el perro de Eddie, se había convertido en un zombie y llevaba un mordisco en la espalda.
Todos nos preparamos para lo que viniera, pero de repente, el perro se desplomó. Yo para asegurarnos de que no nos iba a causar problemas e iba a ser un "perrito dócil" le aplasté la cabeza con varios pisotones, por si acaso...

-Dios que asco.-dijo Charlie

-Pero, ¿qué le ha pasado?-preguntó Álvaro.

-No sé, a lo mejor, no tiene el mismo efecto en animales, no soportan el virus o lo que sea y mueren.-supuse

-Pero si lo que les hace es que cuando muere les resucita y…

-Bueno déjalo, no hay tiempo-le interrumpí a Álvaro.

Eddie abrió la puerta del sótano y encendió las luces, fue directamente donde le dijo su padre que estaba el revólver, apartó la estantería y efectivamente, detrás de la estantería había un pequeño hueco en que se encontraba la caja metálica con el arma y la munición.
Tras coger el revólver Eddie se quedó pensando y mirando alrededor.

-¿Qué pasa?-le preguntó Álvaro.

-Creo que por aquí estaban guardadas un par de mochilas militares de mi hermano, vamos a cogerlas y a llenarlas de provisiones- dijo Eddie.

-¿Cuántas hay?-le pregunté.

-Dos, una la llevo yo y otra que la lleve Charlie

-Vale-sintió Charlie.

Eddie se acerco a un sillón viejo, lo movió, y detrás de él estaban las dos mochilas, grandes, del ejército, luego se acerco a la despensa y comenzó a llenarla de latas, bebidas...etc.
Yo mientras me fui a una estantería, y cogí la vieja espada de su padre.

-Ya tengo algo con que rebanar cabezas- dije por lo bajo.

-Ya está todo listo-dijo Eddie levantando las dos mochilas

Le dio una Charlie y nos fuimos de allí. Esperé a que todos subieran y me puse el último. Según iban pasando evitaban el charco de sangre y sesos del perro, menos yo.
En la salida nos encontramos con otro de nuestros amiguitos. En ese momento Charlie se adelantó atravesándole con una vara de hierro que andaba por la entrada.

-Oye, ¿no creéis que sería buena idea coger un coche?

-Tienes razón, deberíamos coger un coche grande... pero, claro, ¿dónde encontramos unos?-me respondió Eddie.

-Muy fácil, podemos coger el 4x4 del vecino.

-Buena idea…pero, necesitamos las llaves

-Je, je, je pues se las pedimos prestadas.

-Mmm, ya veo por dónde vas…

-¡Queréis entrar en la casa del vecino a por las llaves!-se escandalizó Charlie
-Efectivamente-le contesté

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